Muy buena reseña de Adivina quien lee.

 

Confieso que cuando recibí un email del autor ofreciéndome la novela acepté su lectura a pesar de que tenía algunas dudas sobre ella. Quizás este ha sido el año que más novelas he abandonado sin terminar y temía tener que volver a decir a un autor que no iba a reseñar su novela, con el mal trago que a  mí esto me supone, porque tampoco iba a terminarla. No sé de dónde venían estas dudas pero estaban ahí. Aunque lo cierto es que comencé a leer la novela y ha sido una muy agradable sorpresa porque no solo me ha atrapado desde la primera página sino que también me ha parecido que tiene un curioso planteamiento y toca temas interesantes.

“La vida se compone de infinitos instantes pero pocos sobreviven al olvido. A veces son recuerdos triviales, en ocasiones absurdos, que obstinadamente salen a nuestro encuentro, otros son imprevistos, incluso trágicos y algunos como los de  aquella noche, esperados y vividos con la firme convicción de que serán recordados.”

Todo comienza con una cena en la que se van a reunir antiguos alumnos de un instituto. Pau, uno de los protagonistas, era el chico más popular de la clase y acude con el temor de qué es lo que va a encontrarse allí. Su futuro no ha sido tan prometedor como todo el mundo auguraba en el instituto y siente recelos de reconocer ante todo el mundo que se ha convertido en uno más. Allí se reencuentra con todo el mundo pero sobre todo con Eric, su mejor amigo, y Esther, una antigua novia, después de más de treinta años en los que no habían tenido contacto

Eric quiere retomar la relación que tuvieron en el pasado y para conseguirlo comienza a seguir a Pau y se convierte en su sombra….

Podríamos catalogar Hormigas en la playa como una historia de suspense con un toque psicológico ya que ciertamente algo hay en ella pero sobre todo es la historia de una gran obsesión. La obsesión por una amistad de juventud que en este caso siente Eric y todo lo que hace para recuperar a Pau. Una historia donde habrá una reunión planificada con oscuras intenciones, un acoso, intrigas y argucias para desmontar toda una vida y manipularla al antojo. La novela va discurriendo bajo unos derroteros que no me han resultado fácilmente predecibles. Además tiene otro punto de interés ya que el autor se va haciendo eco de algo que ocurrió en el pasado y que fue el detonante de que sus vidas cambiaran.

A parte de este argumento que prácticamente no da tregua al lector y como os adelantaba un poco más arriba me ha parecido que en Hormigas en la playa se tocan temas muy interesantes. La novela nos plantea la diferencia entre las expectativas que uno puede tener en la adolescencia y la realidad con la que se encuentra al llegar a la etapa adulta. Vamos proyectando nuestra vida, haciendo planes, marcándonos objetivos pero estos no siempre son alcanzables. Y cuando esto ocurre nos decepcionamos pero a la vez no queda otra alternativa que aceptar el entorno que hemos logrado. Seguramente si muchos de nosotros miramos hacia atrás y recordamos cómo nos queríamos ver la diferencia con la realidad que ahora mismo vivimos será bien distinta.

Los temas que vamos a ir encontrando además son sobre el amor, la traición, el matrimonio, las decepciones, la venganza o la realidad distorsionada que uno pueda tener de su propia vida. Porque aunque parezca imposible no siempre somos conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor. Como uno de los personajes que tras realizar algunos descubrimientos se plantea en seguir como hasta el momento e interpretar el mismo papel que ha venido realizando durante años sintiéndose como un actor en un escenario o cambiarlo todo.

En la historia son tres los personajes que soportan prácticamente todo el peso argumental. Rafa Moya consigue dar consistencia y realismo a estos tres personajes. Nos muestra con gran acierto sus sentimientos y emociones de forma que al lector no cuesta comprenderlos y situarlos. Son Eric, Pau y Esther. Los tres fueron inseparables en el instituto hasta que el destino fue llevándoles por distintos caminos.

Pau ahora se ha convertido en un abogado que está casado y tiene una hija. Una vida cómoda pero monótona en la que ha ido perdiendo muchos sueños por el camino, por ejemplo, el de dedicarse a la pintura como deseaba. Era la estrella del instituto y todo el mundo pensaba que llegaría muy lejos. Eric al contrario se ha convertido en un potente empresario afincado en Alemania. Un personaje desconcertante traumatizado por el pasado. Quizás porque tuvo que cambiar su vida en el momento en que no quería abandonar lo que tenía. Esther es un personaje que no participa tan activamente en la historia pero cuya presencia sobrevuela constantemente la novela por aquello que ocurrió en el pasado con los tres amigos. Y no, no es un triángulo amoroso lo que marcó la vida de los amigos como cabría esperar.

El estilo narrativo es sencillo y muy depurado. La narración transcurre con un ritmo no muy acentuado pero si con intensidad sobre todo cuando el lector va conociendo las verdaderas intenciones de los personajes. Sus actos dan lugar a momentos de gran tensión. Con respecto a su final, quizás es lo que más me ha gustado de la novela. Una resolución distinta y algo atrevida porque no casa con lo que el lector espera. Pero que a mí, personalmente, me ha convencido y encantado que el autor rompa el molde del final predecible y feliz dejándome un buenísimo sabor de boca.

Conclusión

Poco más me queda que decir de Hormigas en la playa. Una novela que me ha sorprendido gratamente y que os recomiendo. La historia de una obsesión llevaba hasta un extremo.

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